lunes, 8 de mayo de 2017

SUBIDA A LA ERMITA DE RIBAFORADA 2017

Como está siendo últimamente costumbre, decido apuntarme a última hora a la Subida de la Ermita de Ribaforada que se celebró el festivo 1 de mayo. Bajo la acogida de mis amigos y la frase, “sube que luego damos cerveza y chistorra” allá que me fui.

Semana dura de kilómetros y consciente de mi falta de chispa, decido disfrutar y a ver que pasa. Ritmo , ni idea inicialmente. Recorrido de 5,2 kms , en 2 vueltas, donde llamaba la atención una subida , no muy pronunciada de unos 400 metros.

Quedo con mi amigo Paúl, que hacía de Cicerone. Al llegar a la ermita, donde se salía y llegaba, veo que la fiesta que hay montada es de impresión. Todo el pueblo estaba allí, había hinchables, gente haciendo ya barbacoa, música, en fin, como una romería. Qué ambientazo!!
Calentamos demasiado porque había que ir a buscar a un amigo que venía corriendo desde una localidad cercana, saludos de rigor entre todos los compañeros conocidos y a la línea de salida.

3,2,1… Fuego.. Salida brutal, la gente vuela, decido colocarme a unos 100 metros del grupo primero y así, testarlos y sobre todo, testarme. Primer kilómetro lo paso en 3:21. Nada nuevo en mí.


Empiezo a notar el calentamiento excesivo previo, decido bajar un poco el pistón, hacer la subida y en la segunda vuelta decidir. Segundo kilómetro en 3:38. Iniciamos la subida, voy entre dos aguas, veo a los primeros, pero  me parece que hoy no va a ser el día y por detrás no me alcanzan, es decir, en tierra de nadie, que en un 5000 significa que no hay mucho que hacer. Pasamos la primera vuelta, la gente anima en la subida, paso el 3 en 3:45. Tengo a tiro a un corredor, me lo pongo como meta. Aunque empiezo a notar la sobrecarga de esta semana, le doy alcance. Marco 3:40 en ese km. 

Tengo la sensación que mi objetivo se ha cumplido, bajo el pistón y marco el siguiente km en 3:55. Sorpresa, el corredor pasado, con un gran pundonor, me da caza y me pasa. Me río por dentro, porque sé que hoy no doy para más, pero porque no intentarlo. Le dejo algún metro esperando meterle el hachazo en la subida. Se inicia la última subida, pero le he dado muchos metros, me acerco , pero me quedo a unos 3 segundos de pasarle, esprinto, pero no le supero. Bonito final. Último km en 3:25.



Nos abrazamos en meta y comentamos el final. Tiempo global 18:55, media de 3:39 min/km. Puesto global 8 y sorpresivamente, hago tercero de veteranos. 


Tras subir al pódium, la cerveza y la chistorra saben mejor…

martes, 25 de abril de 2017

VUELTA A LA MEJANA 2017


A última hora decidí apuntarme a la Carrera Vuelta a la Mejana de Tudela. Aunque me falta chispa tras el maratón, me venía bien para testar realmente como estoy, sobre todo para hacer frente a estos meses donde quiero trabajar la velocidad e intentar hacer buenas marcas en 5000 y 10000.
El recorrido de 5440 metros, salida desde el centro de la ciudad, empedrado, sube y baja hasta que se llega a la Mejana, vuelta y llegada a meta.
La salida se produce al mediodía con mucha participación. Me coloco en décima fila, gente por delante de toda índole, madres con niños, señoras de 60 años,… me vuelvo  a preguntar, que necesidad tienen de ponerse tan delante. Encima, salida en cuesta abajo y giro cerrado a izquierdas. Sé que tendré que remontar mucho si quiero coger sitio y marcar mi ritmo.

3,2,1--- Fuego. Vaya salida, me abro un poco y consigo llegar a la curva por la parte limpia y así ir adelantando posiciones. En los primeros 500 metros, consigo ya mi sitio, ayudado por los sube y bajas continuos que frenan el ritmo a la gente. Primer kilómetro lo marco en 3:25. Un poco rápido para lo que tenía pensado, pero bueno cosas de la salida. Salimos de la ciudad y nos dirigimos a la Mejana.


 Veo a unos 200-300 metros a los que van primeros, yo a lo mío, testar mis sensaciones y marcar ritmo. Me uno a un grupo de 2 corredores. Segundo kilómetro en 3:33. Pienso, no vas tan mal Nacho. Ahora a regenerar para no llegar sudando láctico. Veo que los otros dos corredores van más justos y decido dejar el grupo. Ya marco el tercer kilómetro en solitario, en 3:38.

 Noto que al bajar un poco el ritmo las piernas van mejor, obvio jaja. Pero como quedan 2 kilómetros y 450 metros decido volver a incrementar el ritmo. Voy en tierra de nadie, veo un corredor a 150 metros, intento forzar y cogerle. Marco el kilómetro 4 en 3:41, vamos a por él. Acelero, pero el corredor no afloja, entramos a Tudela , le recorto 50 metros, marco el parcial 5 en 3:38. Lo tienes. Me tiro en la bajada, giro y subida a meta. Marco los últimos 450 en 3:27.


 No doy con él. Al final, puesto octavo y un tiempo neto de 19:29. Muy contento, mejoro mi marca en esta carrera en 31 segundos. No estamos tan mal, con ganas de empezar nuevo ciclo.

jueves, 13 de abril de 2017

BILLY MILLS: DE LA RESERVA AL OLIMPO

No había nada que le gustara más a Billy, que cada noche estar con su abuelo. Hacía unos años que Billy había perdido a su madre, y este desgraciado hecho, le unió todavía más si cabe a su abuelo. Sentados bajo las estrellas, su abuelo le contaba la leyenda sobre el lobo blanco y el lobo negro, y sobre la inmensidad y poder de la naturaleza.

Billy, no se cansaba de escuchar la profunda voz de su abuelo. Una vez, tras acabar una de las historias, Billy le preguntó a su abuelo por qué le gustaba contar tantas historias. Su abuelo le respondió, a los Sioux nos gusta contar historias porque detrás de cada historia, se encuentra una lección que aprender.

La vida en la reserva Sioux de Pine Ridge de Dakota del Sur, era muy dura. Pese a vivir pensando en las masacres que había recibido su pueblo y la sensación de haber sido expulsados de su tierra, Billy no hizo del rencor un motivo de crecimiento personal. Como le decía su abuelo, hay que quemar los puentes que uno va superando para no tener la tentación de volver hacia atrás, y Billy, así lo hizo.

La pasión de Billy era el boxeo y correr. Enseguida entendió que corriendo estaba más cerca de su instinto natural de libertad, un instinto forjado en la reserva y que tanto le había inculcado su abuelo. Billy colgó los guantes, y se dedicó a levantar el polvo, días tras día,  de los caminos de la reserva.

Consiguió una beca atlética que le llevó a la Universidad de Kansas. No tardó en destacar y sus compañeros se quedaban asombrados de su resistencia y a la vez de su potente final. Su disciplina estaba clara, el cross country, allí Billy, no tenía rival. Con Billy en el equipo, la Universidad de Kansas se alzó con los títulos nacionales al aire libre de 1959 y 1960. Se graduó, y tras conseguir el título en Educación física, hizo honor a su nombre nativo Makata Taka Hela (ama tu país) y se enroló en el Cuerpo de Marines de los Estados Unidos. 

Billy Mills consiguió clasificarse para los Juegos Olímpicos del verano de 1964, que se celebrarían en Tokio. Correría su prueba favorita, el 10000 y unos días después, la maratón.

Aquella tarde, Billy Mills se dirigió al estadio para competir en los 10000 metros. Tenía un presentimiento. Los principales favoritos eran, el australiano Ron Clarke, recórdman con 28:15; el soviético Bolotnikov, el etíope Molde y el atleta local Kokichi Tsuburaya. Nadie contaba con Billy, ya que nunca había roto la barrera de los 29 minutos.

Se alinearon y el juez dio la salida. Rápidamente, el australiano Clarke se puso en cabeza y empezó a marcar ritmos altos, para ir descolgando a sus rivales. Billy, en medio del grupo iba soportando los ritmos. Las tablillas que indicaban el número de vueltas iban cayendo, pero Billy, aguantaba. 
El anochecer iba llegando, y la  iluminación artificial fue encendida. Billy estaba acostumbrado a correr a esas horas en la reserva, para no sucumbir ante el calor de Dakota del Sur. Como los lobos, la noche era su territorio. 

El atleta local Tsuburaya se empezó a quedar y sólo resistían  Clarke, el sorprendente tunecino Gammoudi, Molde y Billy. Iban doblando a los cuantiosos corredores que no habían podido soportar el ritmo infernal de Clarke. 

Al paso de la penúltima vuelta, Molde lanzó su ataque. Primero Clarke,  Billy y el tunecino, respondieron. Fue en ataque desesperado, porque inmediatamente después, Molde se quedó. Sólo quedaban los tres al paso de la última vuelta, Clarke, Mills y Gammoudi.
La campana sonó y Billy empezó a aumentar el ritmo, ligeramente encerrado Clarke y siguiéndoles el tunecino. Adelantaron a un doblado, lo que fue aprovechado por Clarke para con el brazo sacar un poco a Billy y tirar. Gammoudi pasó por el medio y volvió a sacar a Billy. Parecía una conjura contra el corredor sioux. 
Quedaban 150 metros, Gammoudi primero, Clarke segundo a 5 metros y Billy tercero. En la última curva Gammoudi tiró, Clarke le siguió y a cierta distancia, Billy empezó a ampliar la zancada para recuperar posiciones. La medalla de oro quedaba lejos de Billy. 
Clarke intentó cambiar, Gammoudi no se dejó pasar y Billy con su poderosa zancada consiguió lo imposible, rebasar a los dos, ante la incredulidad del público.


Billy cruzó primero la línea de meta con un tiempo de 28:24.4. Tras él, Gammoudi y Clarke.
Unos días después, Billy correría la maratón consiguiendo entrar en 2:22:55, quedando el decimocuarto y a 10 minutos del ganador, el gran Abebe Bikila.
Tras los Juegos, Billy batió en 1965 el récord del mundo de 10000 metros.

Cuando Billy Mills dejó de competir, se dedicó a otra de sus pasiones, su gente, el pueblo Sioux. Cofundó  el grupo Running Strong for American Indian Youth, que se ocupa de ayudar y satisfacer las necesidades de autoestima de la juventud india americana. Billy viaja por todos los Estados Unidos dando charlas y colaborando en programas para mejorar el desarrollo de las comunidades indias.
En Billy, el lobo blanco (alegría, bondad, serenidad, humildad) venció al lobo negro (codicia, arrogancia, resentimiento).

"Cuida tus valores porque se convierten en tus pensamientos
 Cuida tus pensamientos porque se convierten en tus palabras
 Cuida tus palabras porque se convierten en tus acciones
 Cuida tus acciones porque se convierten en tus hábitos
 Cuida tus hábitos porque se convierten en tu carácter
 Cuida tu carácter porque se convierte en tu destino."

Pirkei Avot (Tratado de los padres)

jueves, 6 de abril de 2017

MARATÓN DE ZARAGOZA 2017

Por fin el día 2 de Abril llegó. Esperaba enfrentarme a la Maratón. La última vez que lo hice, un flato inesperado me sacó de la carrera en el km 32. Este año, la preparación había sido distinta. Ha consistido en menos kilometros, más calidad, más técnica y control de ritmos base y sobretodo, más tranquilidad. Los meses previos he hecho 250 kms, 265 kms y 290 kms, muy lejos de los tiempos en que si no pasaba de 300 kms al mes , no había sido un buen mes.

Aparte de los cambios en los entrenamientos, algo en mí ha cambiado. No disfrutaba corriendo una maratón desde 2015, en París. Presión interna, las ganas de demostrarme lo que valgo, que si tienes que bajar de 3 horas, en fin, todas esas rumiaciones que nos lastran y que no nos dejan disfrutar de lo que hacemos.
Decidí, esto no lo sabía nadie, que si en esta maratón no hacía las cosas bien y no disfrutaba, definitivamente, me daría por vencido y me bajaría del cuadrilátero de la maratón.
Además, este año, junto con el cambio de fecha, de septiembre a abril, la organización tuvo a bien cambiar el recorrido.
El sábado último entreno suave, coger los dorsales y a descansar para el día de la batalla.

OBJETIVO: Disfrutar. ¿Cómo? Saliendo a ritmos fijos de 4:10-4:12 min/km, no hacer cambio y marcar manualmente los kilómetros en el gps.

SALIDA: Cómo siempre, la salida será a fuego. Lo comento con un amigo antes de salir, salida de 10000 toca jaja.
10, 9, 8, saltito, 7, 6, miro al cielo rogando que el Cierzo retrase su aparición, 5, 4, pienso “corre egoísta Nacho”, 3, 2, a disfrutar, 1 … Vamosss!!!
Salimos con ánimos renovados , giro a la izquierda, tomamos Echegaray y Caballero y ponemos rumbo a la Almozara (primer y acertado cambio en el recorrido). La gente me va pasando el gps marca 4:10, me siento tranquilo. Van pasando primeros kilómetros donde la gente se recoloca, yo marco kilómetro a kilómetro. La liebre de 3:00, y el grupo, me llevan unos 200 metros. Voy muy cómodo. Mi amigo Carlos, por la zona de la Expo, me anima (qué grande eres) y me tranquiliza sobre el ritmo que llevo.

 Primeros 5 kilómetros ritmo medio 4:09-4:11. Se pega un corredor y me insta a ir al grupo de tres horas, le contesto, que yo voy a ritmo y que creo que ha salido muy rápido la liebre. En el kilómetro 10, recojo a algún integrante del grupo de 3 horas. Le digo que se una y que vayamos a ritmo. Bastante contrariado con la liebre, que le ha sacado de punto, decide hacer la guerra por su cuenta. Yo mientras tanto acercándome al grupo, y entretenido marcando los laps km a km. Mi mente no va pensando en kilómetros si no en mantener el ritmo del parcial. Tomo el gel en el 15 y en el km 16 aproximadamente cojo al grupo de 3 horas. Qué molesto voy en grupo, lo bueno que coincide con los kilómetros más duros y viene bien ir acompañado. El Cierzo hace aparición, así que los kilómetros finales van a ser duros. 
Vamos en grupo, los avituallamientos se complican. 


Paso la media un poco por delante del grupo, en 1:29:48 (tiempo neto). En otras maratones hubiera pensado, ya verás te vas a comer el tiempo… hoy no, voy DISFRUTANDO y hasta donde pueda.
 Del kilómetro 22 al 28 (gel en el 25), gracias a que el recorrido lo favorece hago mis mejores parciales, incluso marco un 3:49 y un 3:55… sigo en el grupo que poco a poco  va mermando. 

Llegamos a la verdad, kilómetro 30. En ese kilómetro, otro que no podía faltar, mi amigo Adrián. Nunca falla y su célebre frase "vamos cojones" me insufla fuerza extra.
Yo, erre que erre, dándole al botoncito cada kilómetro y marcando 4:09. Lo único que pienso, como no llevaba ninguna chuleta con proyecciones, era, que cómo marcando 4:09-4:10 el kilómetro, podía ir con el grupo de 3 horas. No me cuadraba. Pero a lo mío, se me estaba pasando la maratón volada. Llegamos al kilómetro 32 aproximadamente, empezamos la subida que nos va a llevar al puente de Giménez Abad. Al final de él, el km 35. 

Empiezo a sufrir en el 33, el grupo se va, oigo que dice la liebre, que llegamos en 2:57. Me da esperanzas. Primera vez que voy sufriendo, pero los parciales van saliendo , alguno me despisto y sale a 4:22. Llegamos al 35, sólo quedan 7. Me tomo el último gel y vamos. Vamos, que la leche que nos da el Cierzo de cara es antológica, que rachas. Pues nada, a bajar cabeza y a no perder mucho tiempo. 

Del 35 al 40 pienso que se me va a ir. Algún parcial lo controlo, pero alguno me voy a 4:40. Pienso, Nacho como no bajes por 5-10 segundos te coronas. Llego al 40, por debajo de 2:50, y entonces sí me lo creo. Me quedaba la subida de San Vicente de Paúl, Coso y ya tirarme hasta la meta.


Me hidrato en la subida y de repente un compañero me adelanta y me dice “vamos chaval, pégate y entramos en sub 3”, no sé que fue, ni dónde saqué fuerzas, pero subí como un tiro, llegué al Coso y sólo quedaba bajar hasta el Pilar.
Giro a derechas, calle Don Jaime, vamos Nacho que lo tienes, recta en bajada, curva peligrosa a izquierda, Calle empedrada de Espoz y Mina, sigo empujando, giro a derecha, calle Alfonso, la gente anima sin parar. 

Quedan segundos. Giro a derecha, recta, giro a izquierda y recta corta con arco de meta al final. Veo el tiempo al principio de la recta 2:59:30, y entonces, vivo algo que había soñado mil veces. El sabor de la victoria. Esprinto, alzo los brazos y al pasar por meta GRITO. En ese grito plasmé todos los sinsabores, todos los kilómetros, el frío pasado en invierno , el calor del verano, la incomprensión, la pena, el llanto.. TODO.


Cruzo la meta. Me flexiono y disfruto. Me cuelgan la medalla y al fondo, mi amigo Juan Romero (Aprende a Correr) me mira. Me acerco, me pregunta , asiento, y nos fundimos en un fuerte abrazo que sólo dos guerreros saben lo que significa. Él, marcón de 2:47, pero sé que casi se alegra más por mi sub 3.

Al final, 2:59:36… Segunda media en 1:29:48, es decir, he doblado en una maratón.

Los sentimientos de estos días los guardo para mí y para los míos, que siempre han estado allí. 

Enlace vídeo de la llegada
http://www.corriendovoy.com/atletismo/195781/maraton-zaragoza-2017

Enlace del move
http://www.movescount.com/es/moves/move149805280

jueves, 23 de marzo de 2017

EL FIN ESTÁ EN EL RITMO



Swing: "(...) cuando un intérprete individual o un conjunto toca de una forma tan rítmicamente coordinada que provoca una respuesta visceral del oyente (hasta el punto de provocar el tamborileo de los pies y el cabeceo de la cabeza). Una sensación de irresistible flotabilidad gravitatoria que desafía incluso la misma definición verbal"

¿Qué buscamos cuando corremos? Muchas veces me he hecho esta pregunta y con el paso de los años ha ido variando su respuesta. Como en la vida, las dificultades del camino van matizando nuestro carácter y sobre todo, nuestros sentimientos. Quizás, cuando empiezas a correr, como en la juventud, buscas la visceralidad, la dualidad estímulo-recompensa, y sólo con esto, la satisfacción es absoluta.

Conforme vas madurando vas buscando otras sensaciones en las actividades que realizas. Te vuelves más analítico, intentas diseccionar las partes para llegar al todo, a la esencia. Te dejas guiar menos por las pasiones, por el goce instantáneo y buscas esa sensación de plenitud que se prolonga más en el tiempo. La eterna lucha de conseguir el equilibrio entre intensidad y duración. Y así, en el correr como en la vida, llegas al ritmo.

El ritmo marca el correr. El controlarlo, el variarlo para avanzar y poder disfrutar de esta maravillosa actividad. Una vez que domas lo instintivo, puedes llegar a encontrar ese ritmo. El ritmo es la técnica, la respiración, la zancada, las pulsaciones, …. Hay veces que cuadras todas esas variables y te notas en equilibrio con el entorno, lo que denominan el momento infinito.

En búsqueda de ese ritmo, el correr te puede llevar a estados de frustración, de crispación. Como buenos marineros deberemos enderezar el rumbo y no llevar el barco contra las rocas. Porque las actividades que te aportan mucho, también te pueden restar mucho.

Dicen que cuando te vuelves solitario y ansías disfrutar de esa soledad corriendo, es que estás huyendo de tí mismo. Pienso lo contrario, correr en soledad, para mí, no es una huida, es una búsqueda. Una búsqueda que no tiene fin, de ahí el enamoramiento que surge con el correr. Como el conocimiento, sólo lo que no tiene límite, no llega a cansarte nunca.

Mi respuesta a la pregunta inicial, es que corro para encontrar mi ritmo…

Julio Cortázar “Yo creo que el elemento fundamental al que siempre he obedecido es el ritmo”

jueves, 16 de marzo de 2017

MEDIA MARATÓN ZARAGOZA 2017


El 12 de marzo corría la media de mi ciudad, Zaragoza. Llegaba algo cansado ya que los kilómetros de carga van pesando de cara a afrontar la maratón del 2 de abril. Además venía de batir mi marca en la Media de Tudela (1:18:31)  y llegaba esperanzado de volver a batirla.
Salió el domingo caluroso y con algo de viento. Calentamiento previo, saludando a amigos y conocidos y me dirijo a la línea de salida. Compartir cajón con la gente que admiras de siempre es un honor. 

3,2,1… Y a correr. Se sale muy rápido y me veo contagiado. Decido salir valiente, a arriesgar. Primeros kilómetros en 3:32, 3:32, 3:38, 3:34, teniendo muy cerca a los que de verdad corren. Porqué no decirlo, me sentía orgulloso de estar ahí. Siguen pasando los kilómetros, mantengo ritmos altos entre 3:39 y 3:45 pasando el kilómetro 10 en 3:37, acercándonos a pasar por primera vez por meta.



Empiezo a notar pesadez en piernas y que no voy tan fino. Del 10 a 15 voy perdiendo ritmo, me van pasando compañeros y siento que la salida ha sido muy rápida. No me fustigo, mi cabeza se va directamente al 2 de abril. Decido sufrir lo justo y bajar ritmos.


Acabo algo mejor, pero al final paro el crono en 1:22:04, puesto 81. No estoy contento del todo, pero otra carrera más que me sirve de aprendizaje.
Lo peor, la muerte de un compañero, Juan Murillo, Descansa en Paz…