martes, 18 de noviembre de 2014

MARATÓN DE VALENCIA 2015


Después de una semana de nervios, ilusión, de entrenamientos suaves, llegaba el fin de semana que me iba a enfrentar al último y más importante reto de la temporada: La Maratón de Valencia.
El objetivo, claro no, clarísimo, intentar ser Sub 3. Para los que corremos maratones, es la cifra maldita que todos deseamos romper. Además, después de Londres que me faltaron 53 segundos para conseguirlo, tenía muchas ganas de volverme a enfrentar a este reto.
Al final, el viernes viajé solo, ya que a Leyre, le llamaron a última hora para trabajar el sábado. Ella también viviría su propia maratón, ya que al terminar de trabajar cogió un autobús de madrugada, se clavó 6 horas en autobús, y así, poder llegar a tiempo y verme realizar este sueño. Nunca se me olvidará.
Llegué el viernes por la tarde, telefoneé a mi amigo Francisco Masa Maroto (Paco para los amigos), del equipo Trotabirras de Palencia, que también venía a correr la maratón. Paco, es un auténtico crack, ya había bajado anteriormente de las 3 horas, y el objetivo era ir juntos en la maratón y volver a bajar de las 3 horas. Además de correr, Paco y yo compartimos la afición de escribir (tiene un fántastico blog llamado Millas y Birras) y de rodearnos de buenas personas.
En esta aventura echamos de menos a Rubén “Gorilo” y David Cordonie, amigos y corredores, que por diferentes motivos no pudieron acudir a esta cita. El día que podamos coincidir los cuatro se va a liar gorda.
Me alojé en el Hotel Dimar, ubicado en la Gran Vía Marqués del Turia número 80. Muy buen hotel, tanto por el servicio como por la ubicación, a 15 minutos andando de la Ciudad de las Artes y de las Ciencias (centro neurálgico de la Maratón) y a 20 minutos andando del centro de Valencia.
Ese viernes, fui a cenar a la Lambrusquería, una trattoria situada al lado del hotel, en la calle del conde de Ametlla (calle donde no te quedarás sin comer, por la cantidad de locales de restauración que hay). Trattoria con gran encanto.




 SÁBADO. RECOGIDA DORSAL.  Visita a la Feria para recoger el dorsal, ver el ambiente y juntarme con Paco y los suyos (Silvia su mujer; y el matrimonio formado por Vicente y María José). Después de recoger el dorsal, Vicente  y María José como buenos Cicerones, nos hicieron sentir como en casa. Da gusto en la vida, coincidir con gente así, que te hace sentir su cercanía y te trata como si te conociera de toda la vida. Tomamos primero unas anchoítas y cervezas en casa Guillermo en el barrio del Cañamelar. Nos enseñaron la zona de la Malva-Rosa, y nos llevaron a degustar una fideuá de verduras a Ca´Pepico a la taula i al vi, al primer crit!, Carrer del Mediterrani, Meliana. Exquisita la comida y la compañía. Cuando se juntan estos dos ingredientes el resultado siempre es espectacular.

 
Después a descansar al hotel y velar las armas para la batalla.
 
DÍA DE LA BATALLA. Madrugón, llega Leyre a las 5.30, le esperaba despierto y ya me empieza a insuflar sus ánimos. La alegría fue inmensa. Ritual del corredor, y para la batalla.
8.00 Reencuentro con Paco, templamos nervios y dejamos la mochila en el guardarropía. Hubo cierto descontrol (lo único mejorable de esta grandiosa maratón), pero lo subsanamos rápidamente. Parada en el baño y a nuestro cajón.

9.00 Salida conjunta de la 10k y la Maratón. Primeros kilómetros de nervios, de colocación y no verse en ninguna caída que te fastidie toda la preparación previa. Vamos mano a mano, sorteando compañeros. Pasamos el kilómetro 5 en 20:45 de mi gps y 21:05 de la organización, es decir, rápidos. Los siguientes kilómetros los hicimos a buen ritmo entre 4:05 y 4:09 el kilómetro. Me extraña que rompo a sudar muy pronto, será que los de la ribera del Ebro no aguantamos bien la humedad. Buenas sensaciones y ganando tiempo en cada parcial. Kilómetro 10 en 41:21.8 de mi gps y 42:25 de la organización (siempre hay un decalaje entre la distancia oficial y la que corres, habitualmente realizas más distancia). Seguimos a buen ritmo , avituallándonos y yo, personalmente con muy buenas sensaciones. Paso del 15 en 1:03:19 (pongo sólo ya el paso que pone en la clasificación final) y 1:28:42 por la media maratón . En varios puntos kilómetricos nos animaron Silvia, Vicente y Maria José , se notaron esos ánimos. También nos animaron los miles de valencianos que salieron a la calle, solamente decir que para los que corremos esos ánimos resultan fundamentales.
Kilómetro 25, 1:45:16; seguíamos manteniendo el ritmo y acumulando algo de renta. En el kilómetro 26, ánimos de Leyre (vaya supercrack no descansaste nada ese día), que luego vería en la meta.

 
Kilómetro 30. El principio del fin. Pasamos ese kilómetro en 2:06:49. Me noto que los cuádriceps están ligeramente cargados, pero de “caja” iba muy bien. En el 32 veo que Paco me pasa y se pone delante con un grupo de corredores. Me doy cuenta que no voy tan bien. Se gira varias veces para ver donde estaba, le digo que tire que no se preocupe que voy a regular. En ese momento creí que iba a ser transitorio y que me recuperaría. Hago el kilómetro 32 en 4:26, esperando perder algún segundo que tenía de renta y luego a partir del 36 mantenerme. El circuito a partir de ahí favorecía, dejaba de haber viento y picaba para abajo. Kilómetro 33 en 4:37, me empiezan a adelantar compañeros.
Kilómetro 34 en 4:51 … Aquí me doy cuenta, que el sufrimiento no va a ser transitorio, que voy lento y sobretodo, que voy mal. Kilómetro 35 en 5:03… Efectivamente, me estaba comiendo el MURO. Kilómetro 36 en 5:07, 37 en 5:17, 38 en 5:16… Estos kilómetros los definiría como SUFRIMIENTO Y DECEPCIÓN…
Marco el peor parcial en el 39, 5:25… Había que detener la sangría y acabar dignamente. Aprieto los dientes y con un correr nada grácil marco el 40 en 5:02 (todo un triunfo). A partir de aquí hasta el final, sólo puede decir que la gente te lleva en volandas, ves a muchos compañeros pasándolo mal. Me acuerdo que corrí, grité, animé a compañeros que iban más tocados que yo y dí mil veces las gracias al público. Kilómetro 41 en 4:50, ya ves la bajada a meta, el 42 marco 4:51..
Los últimos metros aún consigo pasar a gente, giramos a la izquierda y atravesamos la pasarela sobre el agua que nos lleva a meta.


Tiempo final: 3:07:08, Puesto 996. Sensaciones horribles.
Al final, me encuentra Paco, que me comenta que él también ha sufrido mucho. Qué placer correr contigo, de verdad.


Nos reencontramos con Leyre, Silvia, Vicente y María José y ya nos despedimos hasta la próxima.
El domingo por la noche con Leyre visita nocturna a la catedral de Valencia y alrededores. Me ha impresionado en positivo Valencia.
El lunes, desayuno espectacular y visita a la ciudad de las Artes y de las Ciencias. Después, paella valenciana en la Malva-Rosa, en casa Marcelina (impresionante). Y vuelta a casa….

CONCLUSIONES: - Se escapa el sueño nuevamente, durante 32 kilómetros he disfrutado, he vibrado. Luego el muro se ha llevado mi sueño.  Habrá tiempo de estudiar qué ha pasado y sobretodo, que hacer para que no vuelva a pasar. Voy a guardar un gran recuerdo de esta maratón, por cómo ha estado organizada y por su gente.
Próxima estación, que será la Décima, París…. Seguro, que volveré a intentarlo..

martes, 11 de noviembre de 2014

EL ASIRIO Y LA ESTRELLA DE SANGRE









 Supe de este autor , Nicholas Guild, hace 4 años, leyendo en foros sobre una de mis pasiones; las novelas históricas. Si algo es difícil, es encontrar la unanimidad en algo, y más en algo tan personal como son, los gustos literarios. Pues a día de hoy no he encontrado ningún mal comentario sobre las obras El Asirio y la Estrella de Sangre.
Intenté conseguir esos dos libros, era complicado entonces, pero pude conseguirlos a través de Iberlibro a un precio de 100 euros cada uno.. Sí, sé que puede parecer un precio exagerado, pero fue una magnífica inversión. Actualmente, estos dos libros se pueden conseguir por unos 20 euros cada uno, ya que la editorial Pàmies, los ha reeditado.
Aunque son dos libros, El Asirio y la Estrella de Sangre, realmente son uno. No se pueden entender el uno sin el otro. Nos relatan de una manera autobiográfica, la vida de Tiglath Assur, heredero al trono de Assur (Asiria) en el siglo VII a.C.
Para mí y para muchos, estos dos libros, están en el top del ranking de novelas históricas, por la forma que está escrito (directo, sobrio, elegante ) y sobretodo, por los temas que trata: amistad, fraternidad, guerra, amor, persistencia y sufrimiento.
No sería justo hablar más sobre el contenido del libro, ya que el lector disfrutará sumergiéndose en él.  Estos dos libros no pueden faltar en la biblioteca de todo lector.  
También recomiendo, otro libro de Nicholas Guild, El Macedonio, que versa sobre la apasionante vida de Filipo II de Macedonia (padre de Alejandro).